VIRTUTEM FORMA DECORAT

05/11/2019

La exposición Leonardo da Vinci. Los rostros del genio, que estos días puede verse en la Casa de las Alhajas de Madrid, es una buena prueba de que se puede hacer una excelente exposición sin una sola obra original. Las técnicas de reproducción de nuestra época han llegado a tal grado de fidelidad, que se pueden ver los cuadros, las esculturas, los dibujos, los cuadernos y los inventos de Leonardo con tal semejanza con los originales, que reproducciones y copias, puestas unas al lado de los otros, no se distinguirían. Claro, se dirá que la emoción estética tiene un componente intelectual que hace que el saber que no se trata de originales impide que las copias se disfruten como los originales. Desde luego. Es verdad. Pero también es verdad que reunir originales de Leonordo es imposible, absolutamente imposible, porque todos están o en cajas fuertes o en urnas de seguridad, y que lo mejor es enemigo de lo bueno.

 

Cuando Leonardo pintó a Ginevra de Benci, escribió en el reverso: Virtutem forma decorat. Ginevra era virtuosa, y, además, era guapa. La belleza no era más que un adorno. Lo mismo se puede decir de esta exposición: es buena, y si además fuera original, sería estupenda. Pero el fondo siempre tiene más importancia que la forma. Eso es lo que quiso decir Leonardo. Probablemente.

 

 

 

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© Antonio Pau                                                                        

 

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