La maleta

10/30/2017

Aquel omnia mecum porto, que según Cicerón contestó el sabio Brías de Pirene cuando le preguntaron por qué no llevaba nada consigo cuando todos huían de la ciudad invadida y saqueada, es la misma idea con la que Rilke consolaba al niño Balthus cuando había perdido el gato: La perte, toute cruelle qu'elle soit, ne peut rien contre la possession..., si vous voulez elle l'affirme au fond, ce n'est qu'une seconde acquisition, tout interieure cette fois et autrement intense.

 

La pérdida, por muy cruel que sea, no puede nada contra la posesión, le dice el poeta. Kant lo había expresado en términos más concretos: cien táleros pensados no son menos perfectos que cien táleros contantes y sonantes. Lo decía para refutar la cuarta vía de santo Tomás: el ser no es el máximo grado de perfección, un Dios sólo imaginado no es menos perfecto que un Dios vivo. En definitiva: Brías de Pirene, el niño Balthus y Kant no se habían quedado sin cosas, sin gatos y sin táleros. Los tenían de otro modo, los seguían poseyendo, y con la misma realidad con la que los habían disfrutado en especie.

 

Nos haría falta una cierta gimnasia mental para convencernos de eso. Estaríamos más tranquilos, disfrutaríamos más íntimamente de las cosas y podríamos alcanzar el ideal del poeta de Praga: que todo lo nuestro cupiera en una maleta. O el de Brías de Pirene: irnos sin maleta.

 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Please reload

Archivo
Entradas recientes

10/15/2019

6/6/2019

4/21/2019

Please reload

  • Facebook Clean Grey
  • Twitter Clean Grey
  • LinkedIn Clean Grey

© Antonio Pau                                                                        

 

antonio-pau@hotmail.com