El gancho del trapero

El precedente de los blogs está en los muchos periódicos del siglo XIX que tenían un solo redactor, o varios que eran en realidad uno solo que escribía con distintos seudónimos. Pero el capricho de editarse un periódico propio resultaba caro, y una infinidad de ellos no pasó de los tres o cuatro números. En muchos casos ni siquiera del primero. En la década que va de 1860 a 1870 –por elegir un periodo cualquiera del siglo– salieron en Madrid nada menos que 893 periódicos. Es evidente que la mayoría de ellos respondían a la ilusión de un individuo solitario por encontrar amigos (quizá solitarios también) con los que compartir su vida.

Una de las cosas más extraordinarias de esos periódicos fugaces eran los títulos: Crónica de ambos mundos, Cajón de sastre o montón de muchas cosas, El hablador juicioso y crítico imparcial, Páginas de un demente, El Pregonero, El Conciliador, Don Trifón o el cantor de las verdades, El duende del Manzanares, El gancho del trapero, El Vigía, El Vaticinador, El Centinela, El avisador de España, Azucarillos y merengues, El amigo de todos, El monaguillo de Las Salesas, El bufón de la Corte…

No creo que a estos blogeros del siglo XIX les parezca mal que alguien tome en préstamo una de sus cabeceras para ponerla al frente de un blog del siglo XXI. Entre Crónica de ambos mundos, Azucarillos y merengues y El gancho del trapero, no sabe uno por cuál optar y acaba decidiéndose por el último. El trapero va hurgando con el gancho entre las cosas que encuentra, pincha la que tiene valor y la echa al cesto que lleva a la espalda. Entre tanto trapo sucio, entre tanta vanidad y simpleza, siempre hay algo que lanza un pequeño brillo verdadero, y a veces hasta grande…

 

3/3/2020

En el mes de abril se va a publicar Gatuperios en la colección la + pequeña de la editorial La Huerta Grande. 

En esas páginas se evocan los gatos que anduvieron por las casas sucesivas del autor o, lo que es lo mismo, el autor evoca su vida al hilo de los gatos que la han ido jalonando. En todo caso se trata de un compendio de autobiografía y de gatología.

..."Juan Ramón Jiménez protestaba del sentido despectivo que daba un diccionario a la palabra asnografía. Pero ¿y gatuperio y perrería? Porque gatuperio lo considera el diccionario sinónimo de embrollo y enjuague, y perrería una acción mala que se hace contra alguien. Sin embargo, cuando se trata de un niño o de un chico –seres que no son más inocentes que un gato o un perro–, el diccionario es benévolo. Niñería: acción de niños o propias de ellos, especialmente por diversión o juego. Chiquillada: acción ingenua o falta de reflexión o sensatez. Señores académicos, añadan al menos una acepción nueva a gatuperio y perrería: acciones ing...

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© Antonio Pau                                                                        

 

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