El gancho del trapero

El precedente de los blogs está en los muchos periódicos del siglo XIX que tenían un solo redactor, o varios que eran en realidad uno solo que escribía con distintos seudónimos. Pero el capricho de editarse un periódico propio resultaba caro, y una infinidad de ellos no pasó de los tres o cuatro números. En muchos casos ni siquiera del primero. En la década que va de 1860 a 1870 –por elegir un periodo cualquiera del siglo– salieron en Madrid nada menos que 893 periódicos. Es evidente que la mayoría de ellos respondían a la ilusión de un individuo solitario por encontrar amigos (quizá solitarios también) con los que compartir su vida.

Una de las cosas más extraordinarias de esos periódicos fugaces eran los títulos: Crónica de ambos mundos, Cajón de sastre o montón de muchas cosas, El hablador juicioso y crítico imparcial, Páginas de un demente, El Pregonero, El Conciliador, Don Trifón o el cantor de las verdades, El duende del Manzanares, El gancho del trapero, El Vigía, El Vaticinador, El Centinela, El avisador de España, Azucarillos y merengues, El amigo de todos, El monaguillo de Las Salesas, El bufón de la Corte…

No creo que a estos blogeros del siglo XIX les parezca mal que alguien tome en préstamo una de sus cabeceras para ponerla al frente de un blog del siglo XXI. Entre Crónica de ambos mundos, Azucarillos y merengues y El gancho del trapero, no sabe uno por cuál optar y acaba decidiéndose por el último. El trapero va hurgando con el gancho entre las cosas que encuentra, pincha la que tiene valor y la echa al cesto que lleva a la espalda. Entre tanto trapo sucio, entre tanta vanidad y simpleza, siempre hay algo que lanza un pequeño brillo verdadero, y a veces hasta grande…

 

10/30/2017

Aquel omnia mecum porto, que según Cicerón contestó el sabio Brías de Pirene cuando le preguntaron por qué no llevaba nada consigo cuando todos huían de la ciudad invadida y saqueada, es la misma idea con la que Rilke consolaba al niño Balthus cuando había perdido el gato: La perte, toute cruelle qu'elle soit, ne peut rien contre la possession..., si vous voulez elle l'affirme au fond, ce n'est qu'une seconde acquisition, tout interieure cette fois et autrement intense.

La pérdida, por muy cruel que sea, no puede nada contra la posesión, le dice el poeta. Kant lo había expresado en términos más concretos: cien táleros pensados no son menos perfectos que cien táleros contantes y sonantes. Lo decía para refutar la cuarta vía de santo Tomás: el ser no es el máximo grado de perfección, un Dios sólo imaginado no es menos perfecto que un Dios vivo. En definitiva: Brías de Pirene, el niño Balthus y Kant no se habían quedado sin cosas, sin gatos y sin táleros. Los tenían de otro modo, los seguí...

10/26/2017

La colegiata de Torrijos es una iglesia  bellísima, con una mezcla de estilos muy propia del año en que se terminó: 1518. La construcción exterior es clasicista, la interior es gótica y la portada es plateresca. Tiene además un espléndido retablo manierista, es decir, de un renacentismo tardío en el que apunta ya el barroco. Como tiene elementos estilísticamente tan diversos, no se pueden apresar todos en una misma fotografía. He optado por la portada plateresca.

La colegiata tiene empaque y dimensiones de catedral. Sin embargo tiene el encanto de lo discreto, de quien prefiere vivir al margen del ajetreo social. Es como una catedral que hubiera optado por la vida sencilla de un pueblo. Como esos obispos que dejan la mitra y el báculo y se van de misioneros a una aldea perdida de otro continente. Torrijos es un pueblo tranquilo y luminoso, y en mitad de esa tranquilidad y esa luz está la colegiata, con su empaque y a la vez con su discreción.

El año que viene se cumple el medio milenio d...

10/25/2017

El bueno, sabio y admirado Manuel Fraijó ha hablado de Lutero en dos conferencias de la Fundación March, pronunciadas tanto en olor como en loor de multitudes. Entre otras muchas cosas que ha dicho al paso, se ha referido a los altaristas (die Altaristen), unos curas medievales a los que Lutero llevó al paro. Estos altaristas eran personajes conmovedores: curas analfabetos (como la inmensa población alemana de la época; el noventa y cuatro por ciento no sabía leer ni escribir) que sólo sabían decir la misa de memoria. No podían ser párrocos ni tener ningún cargo eclesiástico por su falta de formación, y vivían en permanente disponibilidad para ir a decir misa a donde los mandaran. No se atrevían a predicar. Algunos sabían, también de memoria, un único sermón, y lo repetían todas las veces.

Lo que resulta especialmente conmovedor es el contraste entre su analfabetismo y su oficio: decir misa y, sobre todo, consagrar. Unos personajes que difícilmente podían ser más incultos realizaban el...

10/23/2017

Pintar incluye tres elementos: pintor, pintar y modelo. Sujeto, verbo y predicado. Escribir sólo dos: escritor y teclear. Sujeto y verbo. Por eso decía Barthes que escribir es un verbo intransitivo.

La imagen del escritor frente al teclado –antes el de la máquina de escribir, ahora el del ordenador– es de absoluto solipsismo: sólo existe el yo, el yo de cada escritor. Es un hombre que está forzando los límites en que su propia vida está encerrada inexorablemente, dice Stefan Zweig.

El proceso de la creación literaria es invisible. Puede uno asomarse al caballete en que un pintor está plasmando un paisaje, pero asomarse a la pantalla del ordenador no tiene sentido, porque el espectador no sabe lo que el escritor pretende escribir, y en algunos momentos ni éste lo sabe. Se puede comparar el lienzo con el paisaje, pero la pantalla no tiene término de comparación.

Quizá por eso la imagen del escritor que está escribiendo tiene algo fascinante. Es la representación de un enigma. El espectador...

10/20/2017

Has desaprès d’entendre an els teus fills?, pregunta Joan Maragall en uno de los versos finales de su Oda a España. Y no es una pregunta retórica, sino sincera y desazonada. Se lo pregunta a España.

No sé cuál será la mejor traducción. ¿Se te ha olvidado entender a tus hijos? ¿No entiendes ya a tus hijos? Lo que está claro es que Maragall, hablando por sí mismo y por todos los “hijos catalanes” de España, duda de si son entendidos.

Hay un primer “entender” que desde luego no existe. Es entender el idioma. Cualquier frase catalana que se dice en un medio de comunicación necesita subtítulos o traducción simultánea. Como lengua romance que es, no resulta, en realidad, difícil de entender. Bastaría con que los chicos (de toda España) recibieran en el colegio quince clases de catalán y tuvieran un manualito de veinte páginas, para que entendieran todo. Porque un idioma es un sistema, como dicen los lingüistas, y eso facilita la comprensión –o la intuición– global aunque se disponga de pocos e...

10/19/2017

La industrialización entró en la vida diaria como un vómito que arrojaran las máquinas. Pero algunos individuos pensaron que aquellas cosas fabricadas en serie no tenían que ser necesariamente feas. Maquinismo y belleza no eran incompatibles. Y se inventaron el diseño industrial, el arte aplicado o, como se llamó en sus dos principales focos europeos, Arts and Crafts y Deutscher Werkbund. Sin embargo, ingleses y alemanes vieron el asunto de manera inversa. Los ingleses añadieron a los objetos industriales una estética preconcebida, y los alemanes quisieron que fueran los objetos los que se expresaran por sí mismos, los que determinaran su propia belleza. La consecuencia es que Arts and Crafts murió hace mucho tiempo y el Werkbund sigue vivo. Por eso, la exposición William Morris y Compañía que estos días presenta la Fundación March es pura arqueología: nadie se sentaría hoy en sillas tan medievalmente incómodas ni empapelaría su casa con una vegetación tan agobiante.

Sin que se sepa bie...

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